lunes, 3 de septiembre de 2012

Colonización de América.Las reducciones Jesuíticas.

1.Colonización de América.

La colonización europea de América comenzó a finales del siglo XV después de que Cristóbal Colón, llegara en 1492 con el apoyo de la Corona de Castilla. A partir de ahí, el Imperio español, el Imperio portugués, y desde comienzos del siglo XVII el Imperio Británico (1607), Francia (1608) y los Países Bajos (1625), conquistaron y colonizaron una gran parte del territorio americano, sometiendo a sus pobladores nativos.
El Imperio español y el Imperio portugués fueron los primeros en realizar la conquista, y se asentaron principalmente en el sur de Norteamérica,Centroamérica y en el área andina de Sudamérica (imperios Azteca e Inca, respectivamente). España fue la potencia que mayor presencia colonial impuso en América. En el Caribe, dominó sobre todo CubaLa EspañolaPuerto Rico,Jamaica, incluyendo a la península de Florida dentro de sus posesiones caribeñas. Desde los asentamientos antillanos, tomó posesión por la fuerza de los grandes estados existentes en América en ese momento: en América del Norte llegó a apropiarse del Imperio azteca, en el actual México, estableciéndose en sus ciudades, además de dominar a tlaxcaltecastarascosmixtecas yzapotecas.A partir de ahí controló una gran parte de América Central, dominando a las poblaciones de lengua maya, a los pipiles, los niquiranos y los pueblos de habla ngäbe de Veragua (Panamá). Desde Panamá se emprendió la conquista de la zona andina de América del Sur hasta la zona central de la actual Chile. Al mismo tiempo, en busca de la Sierra de la Plata y las tierras del Rey Blanco, se fundaron ciudades en el estuario del Plata y sobre las márgenes de los ríosParaná y Paraguay, siendo la más importante de ellas; Asunción.
Portugal se apropió de la mayor parte de la franja costera atlántica de la parte norte de América del Sur, que más tarde originaría el Estado de Brasil. Inglaterra estableció trece colonias en la franja costera atlántica norteamericana, además de en algunas islas caribeñas. Francia ocupó la actual Guayana Francesa en Sudamérica (aún bajo su dominio), Luisiana en el Golfo de México, algunas islas del Caribe, y la región canadiense de Quebec. Holanda estableció colonias en Norteamérica (Nueva Ámsterdam que luego sería Nueva York), norte de América del Sur (Guyana holandesa hoy Surinam) y algunos asentamientos en islas caribeñas (Antillas Neerlandesas y Aruba).



2.Las reducciones Jesuíticas.

La Reducciones del Paraguay fueron la obra de misioneros de la Compañía de Jesús llamados Jesuitas. Fueron fundados por San Ignacio de Loyola como Orden misionera en 1540. Su razón de predicar el evangelio era para "la mayor gloria de Dios y bien de las almas". En 1549, solo nueve años después de fundar la Orden, San Ignacio envió a Manuel de Nóbrega y seis compañeros a Brasil. Trabajando desde Sao Paulo, se adentraban en las junglas para evangelizar a los nativos.
En 1604 Roma constituyó la región del Paraguay como una "provincia" aparte para los jesuitas. Este territorio incluía los territorios actuales de Argentina, Chile, Bolivia, partes de Brasil y Paraguay. Una territorio aproximadamente del tamaño de Europa occidental.
Ya antes el trabajo evangelizador había comenzado gracias a los Franciscanos que llegaron al Paraguay con los fundadores de la Asunción, el 15 de agosto, de 1537. Ellos comenzaron a organizar a los indios en asentamientos. El franciscano Luis Bolaños redactó la primera gramática, el primer diccionario y un libro de oraciones en guaraní.
Los primeros Jesuitas vinieron del Brasil. Eran tres, un portugués, un irlandés y un catalán.
La indios de la región son los guaraníes, un pueblo primitivo de nómadas. Pero a pesar de ello, fueron muy receptivos al cristianismo.
Lamentablemente la obra misionera fue grandemente dificultada por los colonizadores europeos. Los Paulistas (llamados así por ser procedentes de Sao Paulo) capturaban miles de indios para venderlos como esclavos. Ellos destruyeron totalmente las primeras dos Reducciones del Paraguay. Por otra parte, los encomenderos, colonizadores encargados de las jornadas de trabajo, trataban a los indios como esclavos.
En 1537, el Papa Paulo III había condenado inequívocamente la esclavitud de los pueblos indígenas de América, y los reyes de España habían promulgado leyes humanitarias en su defensa. Pero la distancia era un gran obstáculo a su observancia. Esta situación desacreditaba la obra de los misioneros ante los indios. Es un problema que persiste hasta hoy día. Somos testigos de como se generaliza diciendo que todos los europeos vinieron para enriquecerse a costa de los indios. Se olvida, o no se quiere ver, la extraordinaria obra de amor que hicieron los misioneros a pesar de enormes adversidades. La cizaña también entonces crecía con el trigo. Existían diversas motivaciones para venir a América que se extienden por toda la gama desde el amor Cristiano hasta el amor al dinero.
Los Jesuitas comprendieron que para proteger a los indios había que hacer comunidades separadas de las zonas colonizadas por los europeos. Allí podrían vivir con libertad y dignidad, aunque tuviesen que pagar tasas a la Corona. Así llegaron a establecer y administrar 30 pueblos de la zona del río Paraná hasta su expulsión en 1768 por orden de Carlos III rey de España. Hoy día solo persisten ocho, de los demás quedan solo ruinas y recuerdos. Suele llamárseles "las ciudades perdidas del Paraguay".   Estas ruinas están en 3 países, Paraguay, Argentina y Brasil.
Existieron casi constantemente en estado de asedio, por un lado los Paulistas o bandeirantes portugueses y los colonizadores españoles que acechaban cazando esclavos, por otro, las costumbres nómadas de los indios que nunca habían vivido en ciudades.
Para defender a los indios, los jesuitas correctamente insistían que la obra misionera caía dentro de la competencia del Papa y no de los reyes de España. Los Jesuitas trataron de mantener a sus indios aislados de los colonizadores españoles por dos importantes motivos: proteger a los indios de ser esclavizados y aislarlos de la inmoralidad que era común entre tantos europeos.
Es sorprendente y sólo puede explicarse como obra de Dios que por 150 años, un grupo de sólo 50 a 60 sacerdotes gobernaron a más de 140,000 indios impartiéndoles el Evangelio, y lo mejor de la cultura europea. Lo hicieron sin obtener ventajas materiales. Hombres de una profunda vida espiritual sólidamente fundamentada en Cristo. Hombres llenos de amor a Cristo y a su pueblo, dispuestos y bien entrenados para sufrir lo necesario para "mayor gloria de Dios y el bien de las almas". Su espiritualidad se apoyaba en los "Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola" (que son una forma de meditar disciplinadamente el Evangelio para vivirlo profundamente) y en el "discernimiento de espíritus" (reglas para distinguir la inspiración del buen y del mal espíritu). Tenían además una formidable formación como sacerdotes católicos.
Rara vez algún indio abandonó las Reducciones mientras los Jesuitas las gobernaban, y nunca mataron a ningún jesuita. Los indios de las Reducciones nunca hicieron un intento importante de rebelión. Algo muy extraordinario entre las instituciones humanas.

 2.2 sistema de vida.


Las comunidades eran cristianas. El amor a Cristo, a la Iglesia, la moral cristiana era el ideal que se enseñaba.
Se basó en comunidades libres. Cada indio tenia su vida privada familiar y propiedades personales. También habían bienes comunes.
La planificación del los pueblos se centraba alrededor una gran plaza. Junto a esta , la Iglesia era la construcción mas importante. También junto a la plaza estaba la escuela donde se impartía la formación religiosa y humana.
Había una "casa de resguardo" para los huérfanos y viudas, talleres para tallar piedra y madera, fabricar instrumentos de todo tipo, incluso musicales, escuelas de pintura, huertas, ganadería y un cementerio, lugar sagrado para los indios.
El antropólogo ingles John Hemming, quien es muy hostil al cristianismo, reconoce que "Los jesuitas fueron los más decididos e inteligentes de las órdenes misioneras. Sus misiones en Paraguay constituyeron el intento mas exitoso de conversión y aculturación entre todos los indios sudamericanos." "ningún colonizador del siglo XVIII estaba dispuesto a soportar el tedio y las privaciones propias de la vida en los pueblos de los indios sólo para dar instrucciones sin interés alguno"
Muchos, aun entre los cristianos critican la obra misionera alegando que a los indios no se les debe influenciar en ningún modo. Se olvidan del mandato de Nuestro Señor de "predicar el Evangelio a todas las naciones y hacer discípulos de todas las gentes" (Mateo 28,18). Es cierto que no se debe confundir el Evangelio con todos los aspectos de la cultura occidental, pero eso no ocurrió en las Reducciones. Los Jesuitas quisieron proteger a los indios de los abusos de los europeos.
Ellos vinieron en nombre de Jesucristo a compartir el mayor tesoro: la fe en Jesucristo y al mismo tiempo darse ellos mismos por amor compartiendo cuanto sabían que podía ayudarles. Por ejemplo los Jesuitas de las Reducciones abolieron pena capital la cual se practicaba en aquella época en todos los países europeos (fueron la primera sociedad occidental en abolir la pena capital). Por otra parte prohibieron el canibalismo que se practicaba en América. Los Jesuitas servían de maestros y verdaderos padres, visitaban diariamente a los enfermos, compartían la dura labor corporal con los indios codo a codo.
Los Jesuitas respetaron la cultura guaraní al mismo tiempo la enriquecían con las cosas buenas de la cultura europea. En las Reducciones se enseñaba español pero se permitía hablar el guaraní lo cual no era permitido por la corona española.
El historiador Ernest J. Burrus responde a las críticas: "Al exigir que a todos los pueblos se les debería dejar solos, algunos antropólogos y etnólogos pasan por alto una obvia realidad: excepto para muy pocos y pequeños enclaves humanos, los pueblos, desde mucho antes de la historia conocida, han actuado sobre otros y han reaccionado a ellos. Al mismo tiempo que la humanidad se desarrolló, tal acción y reacción se extendió también mas y mas. Esto sucedió en cada región de la tierra. Mientras mas aprendemos sobre cualquier pueblo, mas encontramos que ha sido ‘influenciado’".

2.3. Finales de las Reducciones.

La orden del rey Carlos III para expulsar a los Jesuitas en el año 1768 obedece a diversos factores: Los poderes europeos no toleraban ningún tipo de expresión fuera de sus intereses colonialistas. La envidia y el afán de apoderarse de los indios y de los logros obtenidos.
Destruyeron la obra de Dios para asegurar el suministro de trabajadores indios esclavos para el estado y para los colonos.
Las Reducciones no se disolvieron inmediatamente. Reemplazaron a los jesuitas con nuevos directores seculares que no tenían los ideales de los jesuitas. Los mas afortunados entre los guaraníes retornaron a la selva o emigraron a Buenos Aires donde se sirvieron del entrenamiento como artesanos que habían aprendido en las Reducciones. Lo cierto es que hubo una rápida disminución de la población.
En cuanto a la planta física, las tropas del general brasileño Chagas y el dictador paraguayo Francia causaron graves daños a los edificios. El golpe de gracia vino por el sucesor de Francia, Carlos López cuando este abolió forzosamente y destruyó las comunidades para quedarse con sus tierras.
Pero las fuerzas del mal no tienen nunca la última palabra. La pasión lleva a la Resurrección. Las Reducciones sembraron las semillas de la fe en el corazón de los indios. No se puede calcular cuantos fueron bautizados por aquellos insignes sacerdotes ni cuantos posteriormente hasta el día de hoy son sus hijos espirituales. Hoy su ejemplo queda como un galardón de honor y de orgullo para todos los católicos.
Las regiones de las Reducciones hoy día se llaman "misiones" y para todos la obra de los Jesuitas es un gran orgullo.
Por mi parte puedo asegurar que mi visita al Paraguay, donde pude reflexionar ante las ruinas y celebrar misa en la capilla de los mártires Jesuitas ante el corazón de San Roque, fue un tiempo de gracia y renovar fuerzas para seguir adelante la obra evangelizadora "para gloria de Dios y para el bien de las almas".





La reforma de Lutero. Calvinismo. Iglesia anglicana.


1.La reforma de Lutero 





El protagonista principal de la Reforma protestante fue Lutero (1483-1546). No es necesario debatir ahora si la Reforma habría triunfado con o sin él. Tampoco es el momento de presentar las distintas opiniones que las historiografías católica, protestante y marxista han ofrecido sobre su figura. Lutero, que se sintió siempre sajón, nació en Eisleben en el seno de una familia frágilmente acomodada, pues su padre, de ser un simple minero llegó a ser un pequeño empresario de minas. Su educación en la familia y en la escuela fue rigurosa y rígida. Estudió artes y filosofía en la universidad de Erfurt e ingresó a los veintiún años en los agustinos. Poco después fue ordenado sacerdote (1507). Estudió y se doctoró en teología (1512) en la universidad de Wittemberg, de cuyo claustro sería profesor de "Lectura in Biblia" poco después de haber realizado un viaje a Roma (1510-1511) por orden de sus superiores. Entre 1513 y 1518 dio lecciones sobre los salmos, sobre las cartas de San Pablo a los romanos, a los gálatas y a los hebreos, decisivas en la formación de su teología sobre la nulidad de la ley y de las obras humanas frente a la acción salvadora de la gracia de Dios. La certidumbre de que Dios no nos juzga por el balance de obras buenas y malas, sino que nos justifica a causa de nuestra fe, a causa de los méritos de Cristo, sin que dejemos de ser pecadores, proporcionaría a Lutero la raíz fundamental de su pensamiento. 
La exteriorización de esa afirmación se produciría con ocasión de la disputa sobre las indulgencias. Ya hemos considerado las críticas al Papado sobre la pingüe explotación de las indulgencias por parte de la Curia romana y sobre el poder que tenían de concederla los señores temporales en sus territorios. Lutero conocía las quejas y lamentaba el espectáculo nada edificante de las predicaciones de indulgencias especiales, como las que se desarrollaron en los arzobispados de Maguncia y Magdeburgo. La indulgencia especial concedida por León X al recién nombrado arzobispo Alberto de Brandeburgo tenía por objeto la financiación de la construcción de la basílica de San Pedro. Por su parte, el joven arzobispo tenía que pagar al Papado determinados derechos por la posesión del obispado. Los beneficios de la predicación se repartirían entre ambos. Contra todo ello se pronunció Lutero en sus 95 tesis. En sus lecciones sobre los salmos y la carta a los romanos ya se había ocupado críticamente de las indulgencias y poco después expuso sus ideas en el tratado "De indulgentiis". El ataque de Lutero partía de posiciones teológicas, de su concepto de la justificación por la fe, que negaba la teoría de la reversibilidad de los méritos y de la comunión de los santos. Denunciaba asimismo Lutero las falsas seguridades de salvación ofrecidas por Roma a los compradores de indulgencias y la patrimonialización de un poder, el de conceder el perdón y administrar las indulgencias, que sólo pertenecía a Dios. En realidad, la disputa se redujo, en principio, a los ámbitos universitarios. No fue Lutero quien divulgó sus tesis, sino sus amigos y partidarios. La imprenta multiplicó en escasas semanas los efectos de un texto que no pretendía remover los cimientos de la Iglesia. El mismo Lutero escribió a raíz de su difusión y de su impacto que no deseaba que disputas académicas pusieran en duda su sumisión a la Iglesia de Roma y rechazó, de camino, que se le tachase de hereje. Pero Roma tomó partido por las tesis dominicas y tomistas opuestas al agustino y aceptó la acusación de herejía remitida a Roma (marzo 1518). En otoño Lutero fue convocado a una entrevista con el cardenal legado Cayetano para que se retractara, no ya de sus tesis sobre las indulgencias (que no constituían el verdadero problema), sino de sus ideas acerca del valor de los méritos de Cristo para la salvación, sobre la certidumbre que la fe otorgaba para la justificación y sobre la eliminación consiguiente de las mediaciones, es decir, de la comunión de los santos. La entrevista fracasó, Lutero no se desdijo y comenzó el desafío entre Roma y el fraile, entre los partidarios del fraile y los teólogos papales. En una disputa pública y académica posterior con Juan Eck, en Leipzig (1519), Lutero rechaza la primacía romana y la autoridad de los concilios, afirma el valor único de las Sagradas Escrituras como contenido de la fe, niega utilidad a la tradición dogmática y la existencia del purgatorio. Todo eso equivalía a proclamarse hereje y a romper con Roma, que le condenó, sin derecho a defenderse, con la bula "Exsurge Domine" (junio 1520). Pero Lutero no estaba solo. Paralelamente se produjo un debate similar en la sociedad alemana entre papistas, representados por las universidades de Lovaina y Colonia, y partidarios de Lutero, entre los que se encontraban algunos humanistas y profesores universitarios. El 3 de enero de 1521 Roma expidió otra bula excomulgatoria, "Decet Romanum Pontificem", contra el hereje Lutero, a quien se convertía en un proscrito religioso, social y político. 
En esos años (1520 y 1521) se fue configurando el pensamiento de Lutero. En "El tratado sobre el Papado de Roma" sostiene que el Papa no tiene ninguna autoridad divina ni eclesial y es inútil en una Iglesia sin jerarquías. En "El manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana" desarrolla la doctrina del sacerdocio universal (todo cristiano es sacerdote aunque no sea ministro de los sacramentos y la palabra), afirma que las Escrituras son inteligibles para los creyentes, defiende el libre examen y el derecho de todo fiel cristiano de apelar al concilio. En "La cautividad babilónica de la. Iglesia" ataca el sistema sacramental, sólo acepta el bautismo y la comunión y niega la teoría escolástica de la transubstanciación. Excomulgado, Lutero fue confinado en el castillo de Wartburg. Allí meditó y escribió. Tradujo al alemán el "Nuevo Testamento", que gracias a la imprenta conoció más de 350 ediciones durante su vida, y escribió un tratado que cambiaría la vida de los conventos alemanes, "Sobre los votos monásticos". 
Lutero no sólo rompió con la Iglesia, también lo hizo con el Humanismo. Cierto es que la Reforma en sus comienzos fue deudora del Humanismo en su crítica radical de la escolástica, en su censura de las estructuras curiales y de la vida y la moral de los frailes, en su recurso a las fuentes clásicas. Pero Lutero rechazaba radicalmente las posiciones humanistas sobre la libertad humana. Mientras éstos, con Erasmo como portavoz, creen en la bondad natural del hombre, en el valor de sus actos positivos y en su posibilidad de cooperar con la obra divina, la antropología luterana, pesimista, maniquea y agustina, afirma, en cambio, la incapacidad del hombre, corrupto, indigno e inclinado sólo al mal, para colaborar en la obra de la salvación.






2. Calvinismo

Calvinismo es el nombre (introducido por los luteranos contra la voluntad de Calvino) de aquella forma de -> protestantismo que directa o indirectamente tiene su origen en la obra reformadora de Juan Calvino (1509-1564). Tiene sus raíces en el humanismo francés y suizo de principios del s. xvi y, por tanto, no es simplemente una desviación del luteranismo, por muy verdad que sea que «las doctrinas fundamentales de Lutero son también las de Calvino» (E. TROELTSCH, Die Soxiallehren der christlichen Kirchen und Gruppen, T 1922, p. 610). La influencia de Bucero, Melanchton y Bullinger sobre Calvino modificó también el c. La «conversión» de Calvino (entre 1530 y 1533) se debió a la lectura de la Biblia, especialmente a la lectura del AT. Él la leyó como palabra de Dios pronunciada directamente para él y la tomó como única fuente y norma de la fe cristiana. Este principio de que la Escritura no sólo es la única fuente sino también la única norma, de manera que el creyente, para conseguir una seguridad sobre el contenido de la revelación, no necesita una interpretación infalible por parte de la Iglesia, es la base de toda la -> reforma. En este sentido el c. se consideraba a sí mismo en primer lugar como la iglesia reformada según la palabra de Dios, que todo cristiano podía corregir a la luz de la Escritura. La intención de fundar una Iglesia nueva estuvo tan lejos de la mente de Calvino como de la mente de Lutero. La preocupación más seria de Calvino fue la de garantizar la transcendencia de la revelación de Dios, de la cual el hombre no puede participar más que por la gracia.
Esta intención básica no contradice en modo alguno a la doctrina católica. Sin embargo, la crítica que Calvino hizo de la Iglesia católica de Roma no sólo pretendía eliminar muchos abusos realmente existentes, sino también modificar esencialmente toda la estructura y la función de la Iglesia. El fundamento de esta crítica radical está en el hecho de que Calvino rechaza una mediación de la salvación, en la cual la Iglesia misma -por la fuerza del Espíritu Santo que la vivifica- actuara como instrumento sobrenaturalmente eficaz.
Para evitar el peligro de exponer como doctrina calvinista algo que no responde a todas las formas y etapas de su desarrollo, nos limitamos a la exposición de la doctrina de Calvino (II), para interpretar después brevemente el desarrollo del c. posterior y sus ramificaciones (III).



2.2 Desarrollo del Calvinismo 

La vigorosa estructura eclesiástica con un fuerte elemento seglar del c. ha mostrado su solidez a lo largo de la historia, aunque también se han manifestado sus defectos. Esta estructura, junto con el escrito confesional elaborado por Calvino (Confessio gallicana), fue ratificada en el primer sínodo nacional de Francia y después, con algunas variantes, introducida en todas las comunidades reformadas y en las iglesias nacionales. A partir de 1550, aproximadamente, el calvinismo se difundió rápidamente, sobre todo en muchos países europeos. A esto contribuyó en gran parte la academia internacional fundada por Calvino en Ginebra en 1559. Después del acuerdo de Calvino con Bullinger, el sucesor de Zuinglio (1549: Consensus Tigurinus o «acuerdo de Zurich»), el calvinismo también se extendió rápidamente por Suiza. Al mismo tiempo se expandía en Francia, donde, a pesar de las muchas persecuciones y de las guerras de religión, se ha mantenido hasta nuestros días. Después se difundió en Holanda, que en el s. xvii era el centro espiritual del c. (1618-1619: «sínodo de Dordrecht»), y también en Inglaterra, bajo Eduardo vi (1547-1553 ); con Cromwell (1649-1659) los calvinistas puritanos llegaron incluso al poder, pero después se vieron engran parte obligados a emigrar a Holanda o a América del Norte. En Escocia fue Juan Knox el que introdujo el c. en la segunda mitad del s. xvi, y por cierto con mucho éxito. En Alemania el c. no pudo asentar el pie más que en unos pocos lugares (Palatinado 1563; catecismo de Heidelberg). EnHungría surgió una poderosa «Iglesia húngara reformada». En Polonia el c., que al principio se había extendido rápidamente, fue elimiminado casi totalmente por la Contrarreforma. En los Estados Unidos y en el Canadá el c. se ha desarrollado muchísimo y se ha fundido - en cuanto reconoce a Calvino como su fundador directo- en las grandes «Iglesias presbiterianas» o en pequeñas Iglesias libres del mismo tipo (las más de las veces «fundamentalistas» en su ortodoxia). Además, los presbiterianos (que en la Europa continental se llaman «reformados» y son, aproximadamente, unos 45 millones) han sido muy activos en las regiones de misión, donde han fundado Iglesias presbiterianas (que actualmente se han hecho independientes). Desde 1875 la mayoría de los presbiterianos están unidos en la Presbiterial World Alliance.

Para comprender la influencia mundial del c. hay que tener en cuenta, además, las grandes ramas que en el curso de la historia se han separado de la Iglesia anglicana y que han adoptado, en diversa medida, la doctrina y la organización eclesiástica del c. Cronológicamente hay que citar, después de los puritanos, a los congregacionalistas, que en el s. xvii se desgajaron de la Iglesia anglicana y llevaron hasta sus últimas consecuencias el principio calvinista de la comunidad: cada una de las Iglesias locales es Iglesia en su sentido pleno, y, por esto, no puede existir más que una alianza de Iglesias locales totalmente independientes (en la actualidad hay unos cinco millones de congregacionalistas). En el s. xviii, los metodistas, bajo la dirección de Juan Wesley y por influencias pietistas y calvinistas, se separaron de la Iglesia anglicana y adoptaron (según los países) una doctrina y una organización eclesial más o menos calvinistas. Los metodistas ascienden actualmente a unos 40 millones. También los anabaptistas, separados de la Iglesia anglicana en el s. xvii, han caído cada vez más bajo la influencia de la doctrina calvinista; su organización eclesiástica es la congregacionalista (hoy son unos 55 millones). Todos estos grupos están muy representados en los EE. W. y en las antiguas regiones misionales. Se comprende que, dado el gran movimiento ecuménico que existe actualmente sobre todo entre los calvinistas, haya intentos de unión, las más de las veces entre los presbiterianos y estos grupos; pero en un paso ulterior también con los anglicanos.
En la docrtina calvinista se ha dado una evolución paralela a las distintas corrientes generales del pensamiento europeo y americano, las cuales continúan influyendo en las diferentes Iglesias en forma de tendencias determinadas. En el s. xvii surgió entre los continuadores de la reforma una teología ortodoxa al estilo de la escolástica, que muchas veces se perdía en sutiles discusiones con los luteranos acerca de la presencia real en la eucaristía y que condujo, en general, a una limitación de los horizontes de la teología y a una aridez de la vida de piedad.
En el s. xviii siguió, como reacción, el movimiento pietista, el cual, conforme al carácter que Calvino dio a estas Iglesias, ha conservado casi siempre una orientación activa en la piedad y una especie de temor a la mística. El pietismo anglicano-calvinista encontró su expresión en la actividad ética del metodismo. Como en todas partes, el -->pietismo infundió también en el c. una mentalidad antiintelectualista y antiortodoxa, que de vez en cuando dio origen a escisiones. El racionalismo de los s. xviii y xix influyó tanto en la teología como en la vida de piedad de forma devastadora: Cristo fue degradado a la categoría de un mero, ejemplo moral; el Espíritu Santo fue concebido, no como persona, sino como «fuerza divina» y quedó suplantado más y más por la «razón ilustrada del hombre». Igualmente el luterano Schleiermacher, con su teología inmanentista y antropocéntrica (en clara oposición a las doctrinas de Calvino), ha influido mucho en la teología calvinista del s. xix. La teología calvinista de esta época recogió también de Calvino su relativismo en la concepción de la Iglesia (cada Iglesia es una configuración peculiar del espíritu cristiano). Ya en el s. xix surgió, propiamente como reacción contra el racionalismo extremo, un despertar pietista, pero ortodoxo (que partió de Ginebra). Pero el triunfo sobre el racionalismo no se dio sino después de la primera guerra europea, con la «teología -> dialéctica» (especialmente Karl Barth), la cual defendió de manera extrema (sobre todo al principio) la transcendencia de la revelación, con su pensamiento del «Dios totalmente diferente»). Esta teología logró introducir nuevamente la doctrina ortodoxa sobre la Trinidad y sobre Cristo en casi todas las Iglesias calvinistas. Al mismo tiempo, despertó por lo común en el c. la conciencia de Iglesia, y esta vuelta a la ortodoxia concebida de una forma nueva y principalmente a la conciencia de Iglesia es las más de las veces el fundamento sobre el que se basa la posibilidad de diálogo con la Iglesia católica romana. Ahora se empieza a ver en la Iglesia católica cómo la imagen que los católicos tienen de Calvino, ha sido desfigurada con frecuencia en las polémicas entre ambas confesiones. Muchos calvinistas tienen una conciencia semejante por lo que toca a la figura del papa y a la imagen de toda la Iglesia, especialmente después de que el concilio Vaticano rl ha eliminado el motivo de muchos ataques de Calvino. Pero la oposición fundamental, por desgracia, persiste todavía.



John Calvin.

3.Iglesia Anglicana.

Enrique VIII, rey de Inglaterra, pidió al Papa Clemente VIII, la anulación del matrimonio con su legítima esposa, Catalina de Aragón, para casarse con Ana Bolena. El Papa rehusó basado en el mandato de Cristo: "Lo que Dios unió, no lo separe el hombre" (Mc 10,9).  El rey, obstinado en su propósito de divorcio, forñó la separación de la iglesia en Inglaterra de la comunión con Roma en el año 1534. Se declaró a si mismo como único y supremo jefe de la iglesia inglesa.
Antes de su asenso al poder, hablar de la iglesia anglicana era como hablar de la iglesia francesa o española. Es decir, se refería a la Iglesia Católica situada en aquel país, en comunión con el Papa.

Rañón de la ruptura: el Papa se negó a concederle a Enrique VIII el divorcio que pedía. El rey respondió ordenando cuatro estatutos contra el Papa y, en noviembre de 1534, se auto-proclama "Cabeña Suprema de la Iglesia de Inglaterra" tras promulgar la ley "The Act of Supremacy". Dicha ley le permitió exigir a sus súbditos un juramento afirmando que el Papa no tenía jurisdicción en Inglaterra. El ministerio de predicar y de administrar los sacramentos se le dejaba al clero, pero los poderes de jurisdicción eclesiástica quedaban en manos del rey.  
Los obispos fueron forñados a someterse al rey. El obispo John Fisher prefirió el martirio antes de romper la unidad de la Iglesia. Casi todos los demás obispos cedieron ante el rey. En adelante los obispos fueron elegidos por el rey y permanecían bajo su autoridad aun en las cosas espirituales. Los que permanecieron fieles a su fe católica fueron feroñmente perseguidos, produciéndose numerosos mártires, uno de los mas famosos, el gran amigo de San Juan Fisher, Santo Tomás Moro.

La reina María revocó el 
"Act of Supremacy" pero fue luego restaurado por la reina Isabel. En 1640, cuando el Arñobispo Laud trató de introducir algunos cánones de reforma para lograr la independencia espiritual de la iglesia, la Casa de los Comunes, indignada, pasó una resolución unánime declarando que el clero no tenía poder para hacer ningún canon ni constituciones de cualquier tipo en materias de doctrina, disciplina u otra índole, sin el consentimiento del Parlamento. (Resolución, 16 de diciembre de 1640).

Hasta el 1833, la corona ejerció la jurisdicción sobre la iglesia por medio de la Corte de los Delegados. En ese año se abolió la corte y se transfirió el poder a al Consejo del Rey. Los estatutos (2 y 3 William IV, xcii) expresamente manifiestan que sus decisiones son finales. Este tribunal no profesa, teóricamente, decidir sobre artículos de fe pero la historia demuestra que de hecho sí lo hace. En 1850, por ejemplo, el señor Gorham rechañó la doctrina de la regeneración bautismal. A pesar de la objeción de su obispo la corona defendió su propuesta.

En 1904 se asignó una comisión real para investigar las quejas contra la disciplina eclesiástica;  y en julio de 1906 se publicó un informe declarando que nunca se habían observado uniformemente las leyes de culto público y recomendando la formación de una corte que, mientras ejerciera jurisdicción real, debería aceptar la autoridad episcopal en cuestiones de doctrina o liturgia.

Fuera de Inglaterra y Gales, el anglicanismo moderno es independiente del estado. Pero aún en esos países, el gobierno de la iglesia no está sólo en manos del episcopado. Conducen sínodos en los que los laicos tienen gran poder para cambiar la doctrina. 

































































San Benito de Nursia y San Francisco de Asis

biografía San Benito de Nursia.

(Nursia, Italia, h. 480-Montecasino, id., 547) Patriarca de los monjes de Occidente y fundador de la orden de los benedictinos. Nacido en el seno de una familia patricia, estudió retórica, filosofía y derecho en Roma. Los datos disponibles de su vida, relatada por san Gregorio Magno en el segundo libro de sus Diálogos, son de escasa fiabilidad. Se cuenta que a los veinte años huyó al desierto de Subiaco, donde el monje Román le impuso el hábito monástico. En poco tiempo fundó doce monasterios. La fama de su santidad le valió la enemistad de otros sacerdotes vecinos, por lo que abandonó Subiaco y se instaló en Montecasino, donde hizo construir un monasterio sobre las ruinas de un antiguo templo pagano. Allí redactó, hacia el año 540, sus célebres Reglas, que establecen la humildad, la abnegación y la obediencia como ejes fundamentales de la vida del monje. El convento es definido como una comunidad aislada del mundo por la clausura y vinculada a él por la hospitalidad. Adoptados por san Benito de Aniano, los preceptos de san Benito de Nursia fueron ampliamente difundidos durante la época carolingia y siguen rigiendo en la actualidad en la orden benedictina.


biografía San Francisco de Asis.

(Francisco Assisi; Asís, actual Italia, 1182-id., 1226) Fundador de la orden franciscana. Hijo de un rico mercader llamado Pietro di Bernardone, Francisco de Asís era un joven mundano de cierto renombre en su ciudad.
En 1202 fue encarcelado por unos meses a causa de su participación en un altercado entre las ciudades de Asís y Perugia. Tras este lance, aquejado por una enfermedad e insatisfecho con el tipo de vida que llevaba, decidió entregarse al apostolado y servir a los pobres. En 1206 renunció públicamente a los bienes de su padre y vivió a partir de entonces como un ermitaño.
San Francisco de Asís predicó la pobreza como un valor y propuso un modo de vida sencillo basado en los ideales de los Evangelios. El papa Inocencio III aprobó su modelo de vida religiosa, le concedió permiso para predicar y lo ordenó diácono. Con el tiempo, el número de sus adeptos fue aumentando y Francisco comenzó a formar una orden religiosa, la de los franciscanos. Además, con la colaboración de santa Clara, fundó la rama femenina de su orden, que recibió el nombre de clarisas.

in embargo, la dirección de la orden no tardó en pasar a los miembros más prácticos, como el cardenal Ugolino (que luego fue Papa) y el hermano Elías, y él pudo dedicarse por entero a la vida contemplativa. Durante este retiro, San Francisco de Asís recibió los estigmas (las heridas de Cristo en su propio cuerpo), según testimonio de él mismo, y compuso el poemaCántico de las criaturas o Cántico del hermano sol, que influyó en buena parte de la poesía mística española posterior.
San Francisco de Asís fue canonizado dos años después de su muerte, el 15 de julio de 1226, y sus sucesores lo admiraron tanto por su modelo de austeridad como por su sensibilidad poética.





El cristianismo en sus orígenes.

1. Introducción. 

El hecho de que varios historiadores se refieran a la edad media como la edad de la fe no es por inventar, ya que las religiones jugaron un papel importante para poder determinar todos los aspectos de la vida cotidiana tanto económica, política y socialmente de los territorios que formaban los imperios.

2. Origen.

Jesús nace en Belén. Hijo de un carpintero llamado José y su esposa María. Su infancia y juventud transcurren en Nazaret. A los 30 años fue bautizado por Juan Bautista quien lo proclamó ante el pueblo como hijo de Dios.
Jesús predicó durante 3 años por Galilea, Samaria y Judea con sus apóstoles. Difundió su doctrina de salvación con un lenguaje sencillo y usando parábolas para que sus ideas fuesen fácilmente comprendidas.
El pueblo judío condenó a muerte a Jesús y lo llevaron al crucifijo por haberse proclamado Hijo de Dios y Rey de los Judíos.

3. Expansión.

Después de la muerte de Jesús, los apóstoles siguieron practicando su doctrina. Muchos de ellos vivían en Jerusalén, donde se organizó la primera comunidad cristiana. El cristianismo se empezó a difundir entre los gentiles (no judío).

El apóstol Pedro había sido designado por Jesús como la piedra sobre la cual se debía edificar su iglesia. Él viaja a Roma y ahí se funda la primera comunidad cristiana de Occidente. Predicó la resurrección de Jesús como signo del perdón y salvación de la humanidad. Murió en la persecución cristiana, decretada por el emperador Nerón.
Pablo de Tarso fue uno de los grandes perseguidores del cristianismo, pero se convirtió, transformándose en el gran propagador de la fé. El idioma griego fue muy importante en la transmisión del mensaje y la doctrina cristiana ya que Pablo viajó por regiones que, mayoritariamente, tenían el lenguaje y cultura griega.
Pedro, Pablo y los demás apóstoles, se dirigieron a lugares muy remotos del mundo difundiendo la nueva religión.

El cristianismo se expandió rápido ya que el mensaje de Jesús era sencillo, y a través de parábolas y un lenguaje accesible estuvo al alcance de los más humildes, también gracias a que esta doctrina era atractiva para los pobres por su estilo de vida y comunidad de bienes. 


4.Resumen de cristianismo. 

Entre el final del siglo diez y el principio del doce occidente no era mas que una noción geográfica, se convierte en una realidad con el nacimiento de la cristiandad, porque más allá de las divisiones los pueblos cuya lengua litúrgica es el latín plasman una conciencia de unidad, esto es un momento crucial pues desde la disgregación del imperio carolingio ningún poder político o espiritual había tenido suficiente influencia para ejercer una autoridad que sobrepasara las fronteras de los diferentes reinos. En la alta edad media la zona de influencia cristiana no había dejado de extenderse hacia el norte y el este, que los pueblos llamados bárbaros aceptaron rápidamente esta religión iba complementado por las formas de organización estatal, la iglesia conservo y resalto el recuerdo de los jefes de clan, fascinados por él titulo real y por el prestigio que ello conllevaba fue que lograron que sus tribus guerreras aceptaran la religión occidental.

En los países cristianizados surge una red parroquial muy densa, el poder de los obispos y arzobispos era fuerte y entre los siglos VIII y XII se ve una multiplicación de las iglesias rurales, los fieles eran enseñados de una manera de que le tuvieran miedo a la muerte por medio de las faltas a la ley cristiana quedaría condenados, por lo que dar todas sus pertenencias a la iglesia era una forma de intercesión en busca de una salvación. Con ello y las facilidades que daba el gobierno reinante la institución eclesiástica empieza a hacerse rica y fuerte.
Para la mayoría la religión era un asunto de practicas y gestos, los sacramentos aun no estaban bien establecidos por la iglesia y las demás ceremonias sagradas no eran claramente percibidas.
A finales del siglo diez se desarrolla en occidente una serie de focos de agitación religiosa no coordinados, caracterizado por un espiritualismo exacerbado y se dan las primeras herejías en Francia e Italia.
Durante la alta edad media la iglesia ejerció una importante influencia en la sociedad, pero no trato de ponerse enfrente de ella mas bien hay una simbiosis que venia desde tiempo atrás con la aristocracia con cierta armonía.
El paralelismo entre occidente y Bizancio se rompe con el cisma en 1054, se hace evidente que el poder central en Francia e Italia de defender el imperio durante la segunda ola de invasiones, y el mismo se fragmenta en principados que se consideran autónomos.
En el siglo XII se acelera la expansión con las cruzadas donde los caballeros de Cristo avanzan hacia el oriente y sus riquezas. Cien años mas tarde empiezan a reconstruirse los reinos y se reúnen congregaciones religiosas la más poderosa de estas congregaciones era la de cluny. Sus monjes se consideraban como príncipes formando la corte del todopoderoso, consideraban sus monasterios como un tipo de arca de Noé donde convenía entrar para salvar la minoría selecta de la humanidad. 
Las cruzadas fueron importantes para unir mas al pueblo cristiano, con la idea de recuperar las tierras santas a manos de los infieles musulmanes, muchos caballeros feudales se vieron obligados a enviar sus ejércitos a esta faena.
Así la iglesia y los monjes fueron los primeros en aspirar una reforma de la sociedad pero su deseo de mantenerse alejados del mundo representan limite a su idea, no tardo en que la gente se revelara por lo que ellos decían era corrupción y costumbres relajadas departe de los clérigos.
En los siglos diez y once una nueva corriente de pensamiento entra en Francia, y los clérigos tratan de renacer de cierto modo en la vida cultural, de la época carolingia, con escuelas en las capitales de las diócesis, pero aun son los monasterios los que constituyen centros de vida cultural más florecientes, la zanja creciente entre clérigos y laicos es por lo que se crea una serie de lenguas romances del latín vulgar para el entendimiento de la religión en sí.
Aun con las divisiones de la iglesia ortodoxa no es de dudar que esta fuerza capas de sobrevivir en el tiempo mantener su unidad a pesar de las invasiones y los problemas internos fue el papel más importante que jugo y no es posible halar de edad media sin referirse a la religión, ya que la misma influyo en todos los aspectos del desarrollo de Europa y esta asociada con otras religiones importantes es por lo que es muy acertado hablar de la edad de la fe en el medioevo.